Ellas salen de madrugada del albergue y en la Cuesta del Perdón creen que no podrán llegar jamás a la cima. Pero sí la coronan, aunque sufriendo y llorando de dolor. No han podido entrenar y todas las etapas son agónicas. Y siguen.
Están acostumbradas a seguir. Nada puede pararlas. No se dan cuenta de que, queriendo descansar de sus responsabilidades y obligaciones, de sus maridos, hijos y trabajos, continúan con su ritmo de esfuerzo y agotamiento. Y ríen junto a los peregrinos de metal. Se asombran de las montañas y de los molinos de viento. Y se hacen una foto sonriendo.
No se trata de demostrar nada a nadie. Solo sentir la libertad de hacer sin horarios. De solamente pensar en sí mismas. De no organizar, planificar, resolver o solucionar para otros. De no preocuparse de qué pasará mañana, el mes que viene o dentro de veinte años.
Poder hablar del espíritu y cantar o bailar. Estar horas llenándose de amor por una flor o un árbol. Abrazarse cuando la conversación naufraga en los problemas sin solución. De vuelta al temor de volver, de virar otra vez a la resignación y a la certeza de que hay que regresar a la soledad de tirar del carro de todos. De los maridos fracasados y perdidos en sus sueños inútiles en los que se olvidan de solucionar el día a día. De luchar por dar a sus hijos las oportunidades que no les dieron a ellas. Unos hijos aún demasiado jóvenes para valorarlo. De los trabajos vacíos que se comen su vida cada día.
Se cruzan con otros caminantes. Unos deportistas, otros buscavidas, algunos peregrinos y bastantes turistas. Cada uno con su historia. A media mañana, ven a lo lejos la pareja de ancianos. Han hablado con ellos en el albergue. Vienen de muy lejos, parece ser que por una promesa. Como tantos otros.
Van lentos. Cuando ellas llegan a su lado, asisten a una escena diferente de todo lo que han visto hasta ahora. La señora camina pequeños pasos con la ayuda del bastón. Diminutos pasos arrastrando los pies cansados. Pisadas de apenas unos centímetros mientras el señor, ahora con un palo, ahora inclinándose para usar sus manos, le allana el camino, lo limpia de piedras que puedan estorbar. Ella, concentrada en sus pies, con la mirada cercada en apenas un espacio minúsculo, meta milimétrica a meta milimétrica. Él tan ágil y activo despejando el camino.
Salía de Cirauqui ya agotada. Distraída. Calculando la distancia y el tiempo que me restaba hasta la siguiente parada. Todos me habían adelantado hacía horas.
La bajada me llevó hasta la calzada romana y a punto de cruzar el puente de piedra me sobresaltó el saludo de un peregrino sentado sobre una roca al lado del sendero.
¡Buen Camino!
¡Buen Camino! – respondí.
El hombre, vestido con mallas de color verde desvaído me pareció extraño. No tanto por su ropa que semejaba un disfraz y que me hizo pensar, no sé por qué, que podría ser un bufón, sino por su pose lánguida y una expresión soñadora en la cara. Tenía los ojos adormilados y una ligera sonrisa y más que cansado, se diría alguien rendido a alguna sustancia alucinógena. Eso supuse cuando entendí su pregunta.
– ¿Puedes ver las piedras alineadas y esas luces como esferas? Allí, junto al olivo- señaló.
Esta vez, su voz sonó muy antigua, tan vieja que creí oír la armonía de un canto medieval. Al mirarlo con más detenimiento no era el bordón del peregrino lo que balanceaba perezosamente en la mano izquierda, si no la cola que de sus posaderas emergía. Retiró con parsimonia la capucha de su cabeza. Dos protuberancias, escondidas hasta ese momento, aparecieron. Unos cuernecillos de un color púrpura intenso se sumaron al atrezo. Creo que asistí a una escena teatral largamente ensayada. Su sonrisa se ensanchó y sus ojos brillaron con un aire malicioso.
Me pareció curioso que varias líneas de piedras señalaran el camino desde la posición del estrafalario personaje hasta un olivo solitario que se alzaba a unos metros frente a nosotros. Y que rodeando el árbol, danzando, flotando y balanceándose al ritmo de la brisa, esferas de luz brillante me invitaran a seguirlas y continuar caminando.
– ¿Quién eres?, me hizo una segunda pregunta.
Sentí que pretendía confundirme.
¿Quién soy yo? No sé, espero descubrirme caminando.
Rumiaba abstraída como estaba en estos dilemas. Así tardé en reaccionar.
Y tú, ¿Quién eres tú? -me encaré.
Pero al girarme, ya no estaba allí.
¿Cuál es tu camino? Le oí preguntarme una tercera vez, desde más allá.
Quise seguir avanzando. No hacer caso de sus preguntas, ni de las sensaciones que tenía. Pero mis pies estaban clavados en la tierra.
¿Quién eres? Repetí mirando concentrada el camino
Al volver a mirarle, había desaparecido otra vez. No estaba ni junto al olivo, ni sentado sobre la roca, ni en el sendero a derecha o izquierda.
Suspiré. Sin molestarme en entender qué había pasado, ahora sí, seguí caminando sin darme cuenta de que las piedras alineadas, las luces y el camino mismo también habían desaparecido sin dejar rastro.
Lo último que pensé antes de caer del puente fue que no sabía si hacía el Camino de ida o ya estaba de vuelta.
Uff!!! De pronto ya es fin de mes y el blog espera su post mensual. Estos calores me hacen perder la noción del tiempo. Por favor!!!! que llegue la noche con la esperanza de una tregua. Me conformo con una ligera brisa…
Y es el calor y el verano, la siega, los trabajos manuales de sol a sol y el peligro de la mordedura de una araña o de un escorpión, los rituales con música y baile para la curación de una picadura… El peligro… Me ronda por la cabeza el tema de la tarantela, el tarantismo, la tarántula…
No sabía la denominación científica de estas arañas: Lycosidae, la que nos ocupa Lycosa tarántula. Y Lycos en griego significa Lobo. En la literatura inglesa a estas arañas se las llama Wolf spiders. Son las arañas de mayor tamaño de Europa y se supone que su picadura es mortal. O se suponía, pues ahora sabemos que no es así. Pero produce convulsiones y de ahí la cura a través de bailes que imitan los movimientos rápidos y espasmódicos y que los músicos tocando la Tarantela ayudaban a sanar.
El tarantismo en Italia y el baile de San Vito en otras regiones de Europa provocaba la inconsciencia en las personas y la incapacidad de controlarse. Bailaban sin parar durante horas, días, semanas y meses. Hay muchas conjeturas y bien diferentes. Desde la locura o la epilepsia a una maldición pasando por reminiscencias de antiguas ceremonias paganas o histeria colectiva. Según mi parecer todas las explicaciones tienen una parte de sentido o de verdad.
Lo que me intriga es el componente de contagio. Tanto en el tarantismo como en el baile de San vito o la coreomanía, existía este punto de propagarse por contagio. Algunas personas reconocieron no haber sido picadas por la araña, pero sí haber estado en contacto con personas que sí habían sido picadas. Por ejemplo, en 1518 se produjo uno de los mayores brotes: en Estrasburgo una mujer empezó a bailar en la calle, pocos días después eran 33 personas y al cabo de un mes eran 400 personas. Algunas murieron de ataques al corazón.
¿Por qué se le ha dado un nombre asociado al lobo? Tanto la araña como el lobo son animales de una riqueza mitológica inmensa. Ambos tienen una gran profundidad simbólica y los dos tienen asociadas enfermedades extrañas y legendarias, llenas de significado psicológico. Y ambos pertenecen al “lado oscuro”.
La Tarantela está en compás compuesto 6/8. Pulsación binaria, pero subdivisión ternaria. La pulsación binaria asociada a la marcha, al caminar, es decir al ritmo propio de los seres humanos en su forma de moverse, de ir de un lugar a otro y también con los ritmos de la naturaleza como el día y la noche. La pulsación ternaria propia de los compases compuestos se relaciona con el balanceo, movimiento que de forma espontánea el cuerpo humano realiza con los niños, en juegos y para aliviar el estrés. Es decir la tarantela nos lleva de un lugar a otro, de un espacio de enfermedad a uno de sanación y lo hace en la forma espontánea en el que el cuerpo humano se libera de la presión, del estrés, del miedo y de la inseguridad.
El veneno de la mordedura del licántropo en el que la parte salvaje y animal surge con cada luna llena, en el que la humanidad pierde y el ser contagiado da espacio sangriento a las pulsaciones más escondidas de la psique humana que no son otras que el miedo a la propia muerte, al desconcierto de la existencia, a la pulsación por la supervivencia, el instinto asesino y caníbal. El ritual es sangriento y anida en nuestro subconsciente. Se alimenta hoy en día de novelas, películas y juegos de consola u ordenador.
La araña teje los hilos de la vida y cuando quiere los corta y también dirigida por el instinto de supervivencia, devora al incauto que ha caído en su red.
¿Qué miedos y dolores despiertan estos venenos? La música y el baile propician el trance hipnótico y el sudor para expulsarlos. La tarantela en su frenético ritmo tiene el poder de ayudar a expulsar esos venenos del alma. Combinando el modo mayor y el menos, va llevando el alma, el cuerpo y el espíritu por paisajes de alegría y de tristeza en los que el cuerpo una vez más es el instrumento para sanar, en definitiva, para evolucionar.
Los trabajos agrícolas del verano en Europa ya no son manuales y la mayor parte de la población vive en medios urbanos. Seguramente la picadura de la tarántula o la mordedura del hombre lobo no es literal. Seguramente nos acercamos más a la realidad de seres humanos picando o mordiendo, inoculando veneno en otros seres humanos.Irritación, agresividad, desesperanza… Quizás tantos jóvenes siguen los rituales antiguos en las tarantelas del presente con las músicas de los Festivales de Verano: ritmos continuos y recurrentes en los que dejarse llevar. ¿Estamos frente a las saturnales, a las bacanales, a las tarantelas actuales?
En Calabria sin embargo, los bailes están bien vivos:
Seguimos con el calor aún un mes o dos. Nos vemos a finales de agosto.
Un enlace muy interesante en el que está ampliamente explicada y documentada la tarantela:
Hace ya muchos meses que Sonido y Memoria ha estado en silencio. Gracias a este silencio otros sonidos, músicas y voces han tenido espacio para traerme experiencias nuevas. Nuevos cursos, otras lecturas, estudios, planificación, reflexión, de nuevo silencio…
El silencio me permite una actividad diferente y una no actividad y hace que me llene de energía y que clarifique cuales son los objetivos y las metas. Hace que me permita un balance. Así poder continuar con un nuevo impulso y una nueva obertura.
Con la misma intención de expresarme y comunicarme, de informar sobre sonido, música y lo que la palabra nos trae a través de recuerdos y memorias recuperadas.
Este largo silencio también me ha llevado a experimentar en otros muchos escenarios, con otras pulsaciones y otras formas de relacionarme, otras maneras de entender la vida. Y sobre todo compartir mucho tiempo con personas muy diferentes entre sí que se mueven para sacarle el máximo al tiempo que están por aquí, por este mundo tan diferente según lo que te haya tocado en suerte. O según hayas escogido! que cada uno tiene su propia filosofía del existir. Si es que existimos, claro, o resulta que no somos más que un sueño contado por un idiota como decía no recuerdo dónde el querido Will S… y no es un rapero.
Mis piedras-armónicos dejan paso por un tiempo a unas huellas en la arena. Alguien las dejó y como cicatrices antiguas que se van desvaneciendo, se borrarán al paso de las olas. Todo es ritmo.
El 13 es un número estigmatizado en nuestra sociedad. Que si Judas, que si viernes o martes 13, que si rompe el grupo de los doce como los meses del año por ejemplo. De lo que se trata es de lo que nos altera la forma habitual y conocida de entender y vivir las cosas. Por ejemplo, estamos acostumbrados a dividir el año según los ritmos solares. Pero podríamos hacerlo por los ritmos lunares como en otras culturas y tendríamos 13 meses… El 13, creo, es una vuelta al principio, pero con una experiencia y una sabiduría que nos permite desechar lo inútil, quedarnos con lo esencial.
Bueno, ésta divagación viene a propósito de un estudio realizado por la Universidad de Barcelona publicado el pasado marzo sobre personas insensibles a la música. Me intriga que justamente escogieran 13 temas musicales para la investigación. Y hablando de tabúes o estigmatizaciones, me pregunto si no hay más de un 5% de personas insensibles a la música. Este es el porcentaje al que llega como conclusión dicho estudio. Y lo digo porque en nuestra sociedad la música está en todas partes y es un valor añadido para las relaciones sociales. Pensemos en los adolescentes y jóvenes: la música es un elemento aglutinador de pertenencia a un grupo, fuertemente unido a la imagen que quieren proyectar. ¿Es posible que algunas personas no sientan nada con la música y disimulen para ser aceptadas? Quizás esto explicaría el éxito a nivel mundial de determinados personajes… incluso, esas personas ¿disfrutan de las películas? Quitad la música de la pelis y en la mayoría de los casos, os quedáis sin película.
El placer relacionado con la satisfacción de las necesidades básicas para la supervivencia como la comida y el sexo y el placer atribuido a la recompensa por dinero por ser el medio para satisfacer nuestras necesidades activan áreas del cerebro relacionadas con el sistema de recompensa que suministra dopamina. La ciencia aún no sabe explicar porqué el placer de escuchar música activa las mismas zonas cerebrales. ¿Cómo se ha colado la música dentro del grupo de las necesidades básicas? Aunque a mi parecer también podrían plantearse porqué se ha colado el dinero…
El estudio refleja que las personas insensibles a la música, sí experimentan placer con la comida, el sexo y el dinero. Además, pueden saber qué música va a emocionar a pesar de que no puedan experimentar placer ellos mismos con ella. Para los científicos, este estudio inicia nuevas líneas de investigación para entender las bases neuronales de la música y cómo los sonidos pueden traducirse en emociones además de muchos otros como sería la comprensión de las adicciones.
La pregunta desde el punto de visto de la Terapia de Sonido y Musicoterapia sería si esas personas son sensibles a la curación mediante el Sonido y la Música. Creo que a la Musicoterapia clínica en la que las emociones son básicas para explicar el proceso terapéutico, se le plantea un interesante reto que incluso podría hacerle replantearse sus teorías e incluso procesos terapéuticos. Desde el punto de vista de las Terapias vibracionales, supondría también un reto que a mi parecer le llevaría a tener más presencia en la sociedad en general, pues sean sensibles o no las personas o seres a los que se aplica, se tenga reacción emocional o no, el sonido, cura. Y al partir de este principio, se aplica a seres de los que no sabemos aún, científicamente hablando, si tienen respuestas emocionales o no como las plantas por ejemplo. Pero es curioso que las vacas produzcan más leche si escuchan a Mozart y si pensamos que la dopamina está relacionada con la producción de leche…, pero bueno, tampoco sé si se han hecho estudios sobre el placer que sienten las vacas!
Otra razón por la que me interesa este estudio es por entender a una persona que conocí y que quizás formaba parte de este 5%. Creo. Decía que la música no le gustaba. Rodeado de personas que amaban la música y que expresaban muy intensamente el placer que experimentaban, él era una sombra que se deslizaba en medio de todos. No parecía una persona sensible o apasionada en nada en la vida y aunque yo no lo relacionaba con el hecho de no gustarle la música, quizás ese era el motivo.
Y para que cada uno saque sus conclusiones aquí os dejo la lista de los 13 temas musicales. Fueron escogidos por un grupo de expertos independientes en base a seleccionar temas que la mayoría de las personas consideran muy placenteras:
Barcelona. Montserrat Caballé y Freddie Mercury
Nessun Dorma – aria de la opera “Turandot” de G. Puccini
Carmina Burana- Carl Off- tramo 2:15 a 3:15
The Sound of Silence- Simon & Garfunkel
Canon en Re – J. Pachebel
El Cant dels Ocells- Pau Casals
Para Elisa- Beethoven
Now we are free- Hans Zimmer y Lisa Gerrard. De la película “ Gladiator”
El lago de los cisnes – Tchaikovsky – tramo 0:49 a 2:20
Rivers flows in you- Yiruma
La lista de Schindler – John Williams- de la película del mismo título
Las cuatro estaciones, Primavera, el Allegro- A. Vivaldi
Las cuatro estaciones, Verano, el Presto- A. Vivaldi
Comparto dos de ellas que me emocionan especialmente… 🙂
Notas:
Dopamina es un neurotransmisor en el sistema nervioso central con muchas funciones en el cerebro. Está relacionada con el comportamiento, el movimiento, el conocimiento, la motivación, la recompensa, el sueño, el humor, la atención y el aprendizaje, regula la producción de leche en las mujeres lactantes.
Ese movimiento repetido que es la vibración y que genera la energía que en nuestro caso toma forma de ondas sonoras, puede medirse. Es lo que llamamos frecuencia.
La persona que cada mañana va a sus obligaciones en tren, en metro o en bus conoce la frecuencia de paso del transporte que habitualmente utiliza. El metro, sé que pasa cada 5 minutos, que el bus pasa cada 10 y que el tren tiene una frecuencia de paso de cada hora. La frecuencia es la repetición de manera habitual de un acto o suceso. Es el número de veces que se repite en un intervalo de tiempo.
Cuando aplicamos la magnitud de frecuencia a las vibraciones estamos hablando de las veces que el aire, el agua o un sólido está generando ondas porque una fuerza X se ha producido. Cuantas más ondas, mayor frecuencia.
Nos hemos puesto de acuerdo (el Sistema Internacional) en mediarlas por segundos y en dar un nombre para la unidad: el hercio (Hz).
Exactamente igual que cuando medimos una cosa en función del metro o pesamos algo en función del gramo.
Así, si un ciclo es la repetición de un suceso, el hercio representa un ciclo por cada segundo.
La Frecuencia 261,63 Hz es la que corresponde al sonido que generamos al tocar la tecla central de un piano. Puede expresarse de diferentes maneras:
– En el sistema latino que usan países como Francia, Bélgica y España se le llama do3
En el caso de la voz humana, vibran las cuerdas vocales con la capacidad de emitir sonidos con frecuencias que varían aproximadamente entre los 80 Hz (voz bajo) y los 1.400 Hz (voz soprano).
El oído humano es capaz de oír vibraciones entre 20 y 20.000 Hz
La música tiene la capacidad de producir un efecto en los objetos y en los seres vivos. En el ser humano este efecto se manifiesta a todos los niveles: biológico, fisiológico, psicológico, intelectual, social, espiritual. Éste es justamente el mérito de la música como terapia, su poder sanador.
De entre las muchas investigaciones sobre el efecto fisiológico de la música, las que se han centrado en las repercusiones en los movimientos en el estómago son coincidentes: la música sedante produce fuertes contracciones peristálticas en el estómago ayudando en el proceso de la digestión.
El equipo médico del Dr.Trenti de la Universidad de Roma colaborando con la California University demostró que el canto gregoriano, la música de Bach y la música prerromántica son aconsejables en los tratamientos de gastritis, úlceras y muchas alteraciones gastrointestinales. Hicieron públicas las estadísticas en el congreso internacional de Canto Gregoriano que se celebró en Ferrara en 1980:
– 60% de curaciones en alteraciones gastrointestinales solamente con tratamiento músico-terapéutico en base al Canto Gregoriano.
– Las úlceras duodenales presentaban 58,82%
– Gastroduodenitis, también el 60% de curaciones.
En los problemas gástricos psicosomáticos la música sedante es de gran ayuda también, pues en el estómago confluyen numerosos nervios conectados entre sí y con el cerebro. En la digestión intervienen las glándulas endocrinas y los nervios y también sabemos que las emociones influyen en el funcionamiento de las glándulas y del sistema nervioso. La música puede estimular o relajar todo este proceso tanto para ayudar como para perjudicar: un ruido imprevisto e incluso una música demasiado estimulante pueden causar espasmos en el estómago y en el píloro, dando lugar a un corte de digestión.
Según mi parecer el hecho de que el canto gregoriano sea “digestivo” tiene que ver en primer lugar con esta relación entre el cerebro y el segundo cerebro (el estómago, con sus alrededor de 100 millones de neuronas). En segundo lugar, en la propia estructura del canto que precisa de un control muy preciso de la respiración y conocer la técnica de canto con melismas. Y en tercer lugar, en el propio idioma en el que se canta. Este último punto, lo amplío a otros cantos y prácticas en diferentes lenguas como el canto de Salmos en las sinagogas o el canto de mantras en sánscrito y un largo etcétera.
Creo que la respiración es el puente entre las funciones reflejas del cuerpo y las que son voluntarias. A través de la respiración podemos llegar a establecer conexiones conscientes sobre procesos del cuerpo y sobre las emociones como lo atestiguan muchas disciplinas en diferentes culturas y religiones como las filosofías orientales (budismo, zen y yoga), las artes marciales y actualmente en el deporte.
La técnica del canto gregoriano consiste en emitir notas cantadas muy largas con melismas en la línea melódica en función del texto. Los cantores controlan la respiración realizando profundas inspiraciones, emitiendo la voz en largas espiraciones. Es necesaria una buena preparación para un buen control voluntario de la respiración.
Respirar bien aumenta el oxígeno en sangre optimizando todo el sistema nervioso incluido el cerebro y estimulando las glándulas pineal y pituitaria, el suave movimiento del diafragma masajea los órganos abdominales beneficiando el proceso digestivo y masajea también el corazón, estimulando la circulación sanguínea.
Los melismas en el canto gregoriano consisten en cantar varias notas diferentes en una misma sílaba. Este tipo de técnica tiene su origen en la música antigua, algunas teorías la vinculan a prácticas que actualmente llamaríamos de carácter hipnótico.
La lengua en la que nos han llegado los textos para el canto gregoriano es el latín, con algunas palabras en griego y otras en arameo. Profundizaré en estos dos puntos en otras entradas.
Mientras tanto, en lugar de tomar cualquier fármaco sintético antes o después de una comida, sugiero una buena alimentación y la escucha de canto gregoriano. No sólo nuestro estómago lo agradecerá, todo nuestro cuerpo y nuestro estado emocional y mental se verán beneficiados.
Aquí dejo una muestra y más abajo unas notas ampliando algunos conceptos.
Notas:
El canto gregoriano se caracteriza por el ritmo libre en función del texto, se canta al unísono (todos los cantores entonan la misma línea melódica) y a cappella, es decir, sin acompañamiento instrumental. La línea melódica no tiene grandes saltos de voz, se mueve por intervalos de segunda, tercera a veces de cuarta o quinta.
Los movimientos peristálticos forman parte del proceso de digestión. El cerebro recibe la información en el momento de masticar y coordina el proceso enviando señales para producir estos movimientos. Los músculos involucrados se van contrayendo y relajando rítmicamente de tal forma que llevan al alimento a irse moviendo por el sistema digestivo.
Dos objetos o cuerpos, en este caso, las dos manos de la persona.
Vibraciones
Ondas
Medio elástico
Receta:
Sitúese la persona en un lugar tranquilo y relajado. Sea consciente del silencio que le rodea. Empiece a aplaudir. Está alterando, perturbando, la normal disposición de sus manos golpeando una contra la otra y está alterando, perturbando, la situación de quietud del aire que le rodeaba. Está creando una energía con este movimiento, está vibrando, esta energía se manifiesta en forma de ondas que se propaga en el medio elástico que en este caso es el aire.
Las ondas se van propagando y llegan a las orejas de la persona y a través de todo el proceso que va desde el pabellón auditivo que recoge las ondas y las lleva al conducto auditivo hasta el tímpano que al ser una membrana flexible, vibra con las ondas y con su movimiento vibratorio traslada estas ondas que antes estaban moviéndose por el aire, hasta los huesecillos internos que a su vez las va llevando hasta la cóclea que traduce esas ondas en impulsos eléctricos que son transportados por el nervio auditivo hasta la zona del cerebro donde se procesan, se traducen y Voilà!!!! La persona oye sus aplausos. Todo en segundos, prácticamente de forma simultánea.
Este video de la empresa www.medel.com ilustra magistralmente el proceso. Por favor, dedica 3 minutos a verlo y escucharlo. Te hace consciente de lo maravillosamente mágica que es la Naturaleza.
Explicar lo que es el sonido es como un juego de pistas. En realidad para entender algo tan cotidiano, necesitamos de una sucesión de explicaciones de los conceptos diferentes que intervienen en este fenómeno.
¿Qué es el sonido? Sin enredarme en definiciones excesivamente científicas, el sonido es la sensación que se produce en el cerebro cuando llegan al oído las ondas sonoras. ¿Ondas sonoras? Necesitamos una definición más precisa: las ondas sonoras son la energía que se genera cuando un cuerpo está vibrando como decíamos en el ejemplo del aplauso. Y ¿qué es vibración? Pues la fuerza que se ejerce sobre un objeto produce una alteración de lo que antes estaba en equilibrio generándose las ondas que se van propagando en el medio. Una mano chocando contra otra, un medio de carga negativa contra otro de carga positiva como en las tormentas, soplar dentro de un tubo alterando el aire que está dentro, pulsar una goma en estado de tensión o una cuerda de guitarra, golpear un tambor, expulsar el aire que acabamos de respirar a través de una hermosa palabra o un grito histérico…
No creo que nadie discuta que un trueno es sonido. Cuando vemos un relámpago en el cielo, contamos hasta oír el trueno. Estamos seguros que en algún momento va a suceder. Los fenómenos y el proceso que dan lugar a que podamos oír un trueno son los mismos que si le damos un golpe a un tambor o soplamos en una flauta o presionamos la tecla de un piano o damos un grito o estrellamos una taza contra la pared. Por la acción de un cuerpo contra otro se produce un movimiento vibratorio cuyas ondas se transmiten hasta llegar al oído y de ahí al cerebro. Este es el proceso de la generación, propagación y manifestación de la energía sonora.
¿Significa esto que si no hay receptor, alguien que oiga el sonido generado, no existe sonido?
Esta es una gran pregunta. Si nadie oyera el trueno ¿existiría el ruido del trueno?
La terapia a través de la vibración sonora y de la música y sus elementos actúa a nivel físico, emocional, mental y espiritual. Y soluciona problemas en todos estos niveles. .
Para el cuerpo:
Dolores físicos leves y crónicos de todo tipo, desde artritis, dolores menstruales y preparación al parto, hasta ayuda para el control de adicciones o abuso de sustancias.
Estimulación de los sistemas inmunológico y endocrino.
Para las emociones:
Tratamiento del estrés, la ansiedad y la angustia.
Bloqueos, fobias y miedo personales o relacionales.